Aprovechando el tiempo para coser y coser.
Observando la naturaleza.
Perdiéndome en otras historias.
Bebiendo litros de infusiones ricas.



Gracias a los buenos consejos de mi amiga Mery Mob al final me he comprado una cámara, y la verdad es que estoy encantada. En casa la llamamos Micaela, los fines de semana organizamos excursiones para buscar letras salvajes ( tuvimos suerte y encontramos un "a"), a través de sus ojos las cosas parecen incluso mas bonitas. Así que entre click-clicks y "Aaaana venga camina más rápido" lo pasamos genial.


Últimamente tomo mucho batido de fresa, a todas horas... alguien me dijo que era depurativo. Así que dale que dale al tema, es probable que sea una de las personas mas depuradas del planeta. Pero, claro, no tengo forma de demostrarlo. El caso es que entre batido y batido, a parte de mis bolsos se me ocurrió empezar a hacer coderas. Disfruté tanto haciendo las etiquetas y el packaging que a veces me pregunto, si la gente se fija tanto en los empaquetados como yo... es como un vicio. Da igual que sea un bote de leche o un paquete de clinex (kleenex para mi madre que acaba de llamarme para indicar que estaba mal escrito ;) , las madres que siguen los blogs son lo más).






Los que me siguen en facebook ya saben que tengo un nuevo amor. Así que como una enamorada, no puedo dejar de mirar y de tocar a mi nueva máquina de coser. Ella hace que todo sea mas fácil, cose el cuero como si fuera tela y yo ya no sudo ni protesto haciendo mis bolsos. No es joven y no soy su primera dueña, pero ya se sabe que en esto del amor la edad no importa. Junto a ella... las horas vuelan.