
De pequeños todos soñamos con ser héroes. Ellos tienen poderes, visten ropas no convencionales y siempre ganan a los malos. Incluso me hubiese conformado con ser La Súper Héroa Americana, era un poco friki (lo sé) pero se esforzaba tanto... y cada capítulo mejoraba un poco. Vives con ese secreto anhelo, hasta que lo abandonas por imposible. Luego, te haces mayor y te das cuenta, de lo difícil que sería compaginar tu vida diaria con ser un super héroe. Si cuando vuelvo a casa cansada de trabajar, tuviera que salir a patrullar la ciudad (a parte de ir al supermercado, poner lavadoras...etc)... Seguramente me vería obligada a duplicar mis dosis (ya altas) de café y a tomar tranquimazil.
Así que cuando un día, sin previo aviso, llega una amiga (Cristina Mares Desdibujando, alias la cumplidora de sueños) y con sus poderes telepáticos averigua tu secreto. No sólo lo averigua, si no que encima lo convierte en realidad... te quedas sin palabras. Ese es mi estado actual, muda de asombro. Con tiempo suficiente para coser, tricotar, reir y soñar... y aún así siendo una Súper Héroa. Sólo puedo darle las Gracias por escrito y recomendar su maravilloso trabajo. Ya me parecía maravilloso antes de que fuera mi amiga, así que el cariño no me ciega.
Es posible que de vez en cuando la A se me despegue del uso, y tenga que llamar a mi madre para saber cómo lo arreglo. En el fondo siempre somos niños.